costumbres de durango

En la región del Semidesierto son famosas las ferias regionales de Gómez Palacio, la del señor de Mapimí en Cuancamé y la de Santa Ana en Nazas.

En la región de los Valles, las ferias regionales son frecuentes en el estado de Durango tales como: las ferias de la manzana en Canatlán y de la nuez en San Juan del Río. La Feria Nacional en la Ciudad de Durango, la cual conmemora la fundación de la capital. También son famosas algunas festividades religiosas, como La Sauceda en Canatlán; El Nayar; la Sierra de Gamón, en Guadalupe Victoria; y El Tizonazo, en Indé.

En la región de la Sierra, en la mayoría de los pueblos se conserva la tradición de festejar al santo patrono del lugar. En algunos de ellos se presentan pastorelas y coloquios en las fiestas de Navidad y Año Nuevo. También se acostumbra celebrar el aniversario de la fundación de los ejidos y comunidades.

En la región de las Quebradas existen costumbres, tradiciones y leyendas muy interesantes. Cada año en casi todas las poblaciones se celebran fiestas patronales. Durante ellas, los habitantes tienen oportunidad de conocerse mejor y de mostrar a los visitantes su carácter amable y su hospitalidad.

Entre la música indígena, los tepehuanes continúan manteniendo viva la tradición del mitote, baile de carácter principalmente ceremonial; éste dura cinco días normalmente y se realiza tres veces al año: En el mes de febrero, para pedir por la salud de todos; en mayo, para que lleguen las lluvias y en el mes de octubre, para la bendición de los primeros elotes y el agradecimiento de las buenas cosechas.

Este grupo conserva el arco musical, único instrumento de cuerda que se estima de herencia indígena, el cual es acompañado por un tamborcillo y una flauta en la interpretación de sones y bailes. Los tepehuanes conservan también cantos relacionados con diversas ceremonias y practican danzas como los matachines acompañados de güiro, silbato y violines, y los tachalotes que tienen semejanza con las danzas de los tarahumaras.

Los mexicaneros bailan el tzu´rabi, también conocido como mitote que tiene relación con sus creencias. Los huicholes utilizan para acompañar sus bailes y ceremonias el antiguo arco musical, el tambor o tepu, el violín o shahveri y la guitarra o canoni, además de diversas sonajas. Los tarahumaras ejecutan la música con flautas de carrizo o de cuero, sonadores de madera y hueso, violín y guitarra. Sus danzas son una especie de culto y encantamiento interpretados por matachines y pascoleros.

Los duranguenses también cuentan con bailes que reflejan la identidad mestiza. Entre ellos están las polkas que en la entidad tomaron una forma muy original. Durante los tiempos de la Revolución, éstas se difundieron ampliamente sobre todo en el norte del país. Entre las que aún se tocan y bailan figuran: La Segunda de Rosales, Las Virginias (con elementos de la cuadrilla), la Revolcada y Angelita, según la forma de la polka original.

En algunos pueblos del centro y sur del estado se sigue bailando chotis. Las piezas más conocidas de este género son: El Amor de Madre, El Revolcadero, Los Arbolitos y El Senderito.

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