Ixtapa Zihuatanejo

Es un destino doble, ya que en realidad se trata de dos bahías con sus respectivas playas, unidas a través de un corredor de 5 kilómetros. A diferencia de Acapulco, Ixtapa aún posee muchos nichos verdes de vegetación que en buena parte son áreas protegidas. Aquí todavía prevalecen los esteros con sus aves, los campos de golf con sus lagos y lagartos, y algunos hoteles ofrecen recorridos de observación de aves por sus instalaciones.

Un crecimiento de turismo controlado es una exigencia para Fonatur y Fibiza, fondos del Gobierno que comercializan terrenos para la construcción de hoteles. Para llegar hasta ahí hay que ir al muelle y tomar una lancha. Esta playa es segura, de aguas transparentes y cierto tono turquesa, ideal para los niños o para los que no saben nadar debido a sus bajas olas. Aquí también se hace esnórquel en un arrecife ubicado a 10 metros de la playa. Se ven erizos, corales, caracoles e infinidad de peces de colores que de pronto salen cuando el guía les arroja galletas saladas, “porque no les gustan las galletas Marías” cuenta Armando, originario de Zihuatanejo.

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