Poesia mexicana

La poesia mexicana es uno de los más prolíficos e influyentes de la lengua española,
junto con las literaturas de España, Argentina y Cuba. Se ha reconocido
internacionalmente autores como Juan Rulfo, Octavio Paz entre otros otros.
La literatura de México tiene sus antecedentes en las literaturas de los asentamientos
indígenas de Mesoamérica. Sin embargo, con la llegada de los españoles hubo un
proceso llamado “mestizaje”, que luego dio paso a una época de criollización de la
literatura producida en la Nueva España. La mezcla de la literatura de la Nueva España
se hace evidente en la incorporación de muchos términos de uso común en la lengua
local común de la gente en el México colonial, así como algunos de los temas tocados
en las obras de la época que reflejan las opiniones y las culturas locales.
Durante este periodo, la Nueva España alojados escritores barrocos como Bernardo de
Balbuena y Góngora.

Hacia el final del período colonial surgieron figuras como José Joaquín Fernández de
Lizardi, cuya obra es considerada emblemática de México picaresca. Debido a la
inestabilidad política del siglo 19, México ya una nación independiente se produjo un
descenso no sólo en su literatura, sino en las otras artes también. Durante la segunda
mitad del siglo 19 se convirtió en la literatura mexicana revitalizado con obras como
Los Mexicanos Pintados Por Si Mismos, un libro que nos da una idea aproximada de
cómo los intelectuales de la época vieron sus contemporáneos.

Hacia el final de los escritores mexicanos del siglo adoptó las tendencias de la época.
Dos poetas modernistas, destacan los de Amado Nervo y Manuel Gutiérrez Nájera.

El inicio de la Revolución Mexicana ha favorecido el crecimiento del género periodístico.
Una vez terminado el conflicto civil, el tema de la Revolución apareció como tema en
las novelas, cuentos y obras de Mariano Azuela y Rodolfo Usigli.
Esta tendencia podría anticipar el florecimiento de una literatura nacionalista, que tomó
forma en las obras de escritores como Rosario Castellanos.
También apareció en escena una literatura indígena que pretendía representar la vida
y el pensamiento de los pueblos indígenas de México, aunque, irónicamente, ninguno
de los autores de este movimiento eran indígenas. Entre ellos, se destacan
Ricardo Pozas y Francisco Rojas González.

En 1990 Octavio Paz se convirtió en el primer y único mexicano (hasta el momento)
en ganar el Premio Nobel de Literatura.

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