REAL DE CATORCE

Al norte de San Luis Potosí, sales de la Ciudad de Matehuala y después de una hora y media de subir por un camino, la ruta se termina abruptamente en la cara enorme de una montaña perforada por una pequeña caverna con forma de cueva de ratón, un poco más ancha que un auto. Es el túnel de Ogarrio, un antiguo túnel de mina, y es también la única entrada a Real y, al contrario de las historias de ciencia ficción, no se ve una luz al final del camino.
En un punto vemos una capilla tallada en la roca viva, cubierta de pinturas y de retratos, e iluminada con velas. Ésta era la Capilla de la Virgen de los Dolores, construida en memoria de los mineros que perdieron la vida en las profundidades de la montaña.

Esto nos lleva a la historia del pueblo fantasma: luego de que en 1773 se descubrió plata en Real, ésta se convirtió en una de las tres ciudades productoras más importantes en México (junto con Guanajuato y Taxco).
En sus calles se alineaban las mansiones de los dueños de las minas, en su mayoría ingleses, alemanes y franceses.
Incluso llegó a existir una línea de trolebús, un teatro de ópera en el que cantó Caruso, y una casa de la moneda.

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